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Bioética y métodos alternativos. Reportaje a la Dra. Marcela Rebuelto

Actualizado: 26 abr 2022


Para este número del Boletín tenemos el placer de entrevistar a la Dra. Marcela Rebuelto. Marcela es médica veterinaria, doctora de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Magister en Bioética por FLACSO. Ha sido Profesora Asociada Regular de Farmacología en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y ha dirigido diversos proyectos de investigación. De particular importancia para esta entrevista es su experiencia como coordinadora en la Carrera de Especialidad en Bienestar Animal a cargo de la materia Ética y Legislación Animal, que se dicta en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, así como su participación en Comités de Ética de Investigación y en Comisiones Institucionales para el Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio (CICUAL) de varias instituciones académicas.


El diálogo abordó tres aspectos importantes para el mundo de los métodos alternativos: los alcances y limitaciones de estos métodos, el estado de la legislación en la materia en nuestro país y el papel que tiene la formación de profesionales en estas metodologías.


Boletín LMA: Muchas gracias por la oportunidad de conversar con vos. Tenés un largo recorrido en lo que hace a la ética del uso de animales de laboratorio. Entiendo que en las últimas décadas fuiste familiarizándote con la aplicación de los métodos alternativos al uso de animales. A la hora de pensar en los alcances y las limitaciones de esta metodología ¿cuáles son los elementos que ponés en la balanza?

Marcela Rebuelto: Primero quisiera aclarar que por método alternativo tomo el uso de “material no sintiente”, tal como lo expresaron originalmente Russell y Burch, y a la luz de los conocimientos actuales incluyo como animales sintientes a todos los vertebrados y algunos invertebrados, como los cefalópodos, dejando la puerta abierta, ya que aún estamos en etapa de investigación en referencia a la presencia (o no) de sintiencia en muchas especies de invertebrados. En cuanto a su aplicación tiene, como tantas otras metodologías, ventajas y desventajas, y que sea adecuado aplicarlas va a depender de los objetivos de la investigación, es decir, de la pregunta a responder. Desde el punto de vista de la ética, la gran ventaja de los métodos alternativos es ser una eficaz medida para evitar el sufrimiento de los animales de experimentación: si no los uso, no sufren. Si pensamos que el Reino Unido, país que cito como ejemplo porque mantiene un control estadístico riguroso y actualizado sobre el uso de animales en experimentos científicos, informó la realización de 1.440.000 de procedimientos experimentales durante 2020, de los cuales el 84 % fueron en ratones, ratas y peces, vemos que el sufrimiento (de diversa magnitud) que el ser humano inflige a los animales de experimentación es considerable. Y estos números considerando que fue el año de la pandemia, que implicó períodos de cese de actividades. Pero este no es el único aspecto ético, ya que tenemos también que considerar la finalidad de estos estudios. En el caso de pruebas regulatorias exigidas para la protección de la salud pública y el ambiente, tenemos que pensar si ese método alternativo va a reemplazar en forma absoluta en cuanto a validez y confiabilidad de los resultados al método estándar que utiliza animales para predecir los riesgos potenciales, que es la responsabilidad de estos organismos. Para ello hace falta no solo desarrollar la metodología alternativa, sino también validarla contrastándola con el patrón estándar, y lograr que los organismos regulatorios la acepten. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), por ejemplo, que desarrolla guías para la realización de pruebas de seguridad de sustancias químicas, ha aceptado numerosos reemplazos al uso de animales. Otro aspecto a tener en cuenta es que, si bien no llegan a responder las mismas preguntas que responde un animal vivo, ya que por ejemplo para identificar la eficacia de un tratamiento hace falta la compleja interacción que se da entre los factores o elementos cuya presencia puede causar una alteración o una enfermedad (noxas) y sistemas de reacción y defensa biológicas, sí pueden ser útiles para un screening, que si bien no evita completamente el uso de animales, disminuye el sufrimiento animal al identificar líneas de investigación con mayor o menor posibilidad de éxito, como podría ser evaluando nuevos blancos terapéuticos a nivel molecular o celular. Y por último, al no tener las reacciones fisiológicas del animal vivo, estos métodos pueden ser más precisos, aportando datos con menor dispersión. Recientemente, el Centro Europeo para la Validación de Métodos Alternativos (CEVMA) de la Unión Europea ha aprobado pruebas con células madre de cordón umbilical humano y células de médula ósea de ratón, obtenidas por procedimientos de no recuperación, que muestran mayor efectividad para predecir toxicidad que los estudios con animales.


Boletín LMA: Nuestro país sigue sin tener una ley sobre el uso, o la limitación del uso de Animales de Laboratorio en investigación científica. ¿Sería útil para el tema de alternativas que se hubiese legislado sobre este tema?

MR: Yo creo que sí. Al menos, el proyecto elaborado por la Asociación Argentina de Ciencia y Tecnología de Animales de Laboratorio (AACyTAL) presentado en septiembre de 2016, y con media sanción (aprobado por la Cámara de Diputados) en noviembre 2017, inicia su Art. 19 estipulando que “Los animales de experimentación deben usarse únicamente cuando no se encuentre una alternativa aceptable. Si su empleo se hace indispensable…..”, en una aceptación total del principio de reemplazo, primero en las 3Rs de Russell y Burch. Importan aquí los términos “únicamente”, “aceptable” e “indispensable” para dar la extensión del requisito. Creo que esta clara exigencia previa para el uso de animales en la experimentación daría a los métodos alternativos una mayor visibilidad, no solo en el ámbito de las investigaciones científicas sino también en cuanto a la toma de medidas orientadas a fortalecer su implementación, por ejemplo, el otorgamiento de subsidios, la apertura de nuevas áreas de interés y líneas de investigación, la implementación de políticas de financiamiento y el involucramiento de la industria y los organismos regulatorios, entre otras posibilidades.


Boletín LMA: Vos tenés una larga experiencia docente. ¿Te parece que los métodos alternativos son un tópico relevante en la formación de grado de las carreras afines? ¿Y cómo te parece que reciben estos temas los alumnos y alumnas universitarios? ¿Y en la carrera de Técnicos de Bioterio se aborda la temática, y con qué intensidad?

MR: Me parece fundamental la enseñanza de los métodos alternativos para sustituir los experimentos con animales en aquellas carreras cuyas incumbencias profesionales hacen que este tema sea pertinente, condición que considero absolutamente necesaria para justificar el uso de animales en carreras de grado. Es importante en estos estudios que quede claro que no es absolutamente necesario usar animales para la investigación científica, y que los métodos alternativos pueden sostener una investigación científica de calidad. Pero creo que hay otro aspecto importante, y es la aplicación de las alternativas en la docencia, dejando de considerar a los animales como un recurso pedagógico. Se han hecho estudios que demuestran el logro de los objetivos de aprendizaje usando alternativas y la aceptación por parte de los estudiantes, hay también organizaciones que desarrollan alternativas para la enseñanza. Por mi pertenencia a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA te puedo decir que en esa facultad hace mucho tiempo que se vienen implementado reemplazos de animales vivos por maquetas, material de mataderos y videos en algunos cursos de grado, con gran aceptación por parte de los alumnos; en Farmacología, cátedra en la cual hice mi carrera docente, hace más de 30 años que no se hacen prácticas con animales. Esto teniendo en cuenta que las carreras de Veterinario o Médico Veterinario son las que tienen mayor necesidad (y con ello, justificación) del uso de animales para el aprendizaje de sus competencias profesionales, a diferencias de otras en las cuales encuentro estas prácticas cuestionables. También en la Tecnicatura Universitaria en Gestión Integral de Bioterios se trata, ya desde las primeras clases, la existencia de métodos alternativos. Creo que los estudiantes universitarios de hoy en día tienen muy presente la sintiencia de los animales, y nuestra obligación moral de evitar su sufrimiento, y si bien cuesta cambiar estructuras, se debería hacer una reflexión profunda antes de considerar el uso de animales en las aulas, ya que no siempre los objetivos de aprendizaje lo justifican.


Agradecemos el valioso aporte que la Dra. Rebuelto ha hecho a nuestro Boletín en la comprensión de un tema tan complejo como lo es prestar atención al bienestar animal manteniendo los estándares de calidad en los ensayos que deben aportar información para la protección del ser humano.


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